Muchos de esos apellidos "sefarditas" que suelen aparecer en listas de internet son apellidos patronímicos, lo que no tiene ninguna gracia. "Es que hay sefarditas con apellido Pérez". Sí, hueón, es porque en algún momento en el 1450 había un judío en Sevilla que se llamaba Pe(d)ro y el hijo quedó con apellido Pérez; otro Pérez puede descender de cualquier otro hueón que se llamaba Pedro. Además, los españoles tenían un desmadre con el tema de los apellidos que recién se organizó en el siglo XVI o XVII.