>>132094
En fotos como que no se entiende el sentido de que una mina tenga ese cuerpo. Pero presencialmente me pasa que veo de reojo movimientos muy femeninos que destacan estas formas de la cadera y la raja e inmediatamente me entra sangre a los cuerpos cavernosos y me viene un calor corporal. Me pasa mucho en paseos familiares de mi chuta, que es más Federica que la chucha, pero cuando veo a sus primas o a su sobrina que al sacar algún condimento de la mesa que por tenerlo lejos deben acercarse y entremedio de sus movimientos súbitamente quedan con una pierna un poco levantada y al estirarse se les marca una hiperlordosis junto a la percepción de la consistencia del pernil del muslo y el dibujo del perímetro de la cintura, teniendo yo todo eso encima a menos de treinta centímetros, me sacan todo lo simio que llevo dentro. Y POR TANTO, a lo que quiero llegar, disculpándome de antemano si doy tanta lata con estos comentarios muy personales, es que fornicar con la Rosi debe ser una experiencia de un éxtasis solo equiparable a quizás qué droga, meditación o entrenamiento con no sé qué brujo místico de en medio de una selva desconocida (la Rosi debe tener el introito vaginal apretadísimo de tanto ir al gimnasio y además por ser alta, que por temas de gravedad todo lo que tenga que ver con su zona para mantenerse en pie tiene que tener un desarrollo muscular mayor y me la imagino saltando sobre uno mientras le agarro los cachetes con las dos manos, le manoseo el pliegue interglúteo y tengo que andar aguantándome el no irme cortado porque de tanta cintura, pernil y marcas del pubis y abdomen de esta perna que más cara de aweoná pone por sobrevenirle inesperadamente tanto clímax, no puedo evitar el imperativo genético y erótico de tener el semen en la punta del pico, listo para preñarla).