Calientes como ellas solas, las vascas o descendientes de vascas. Además, se achanchan rico y quedan con tremendas ubres y areolas gigantes, que dejan que les chupes con toda la fuerza que desees. No hay nada más glorioso que tener a una chancha descendiente de vascos lactando y preñada, se vuelven locas por el pico y el culeo.