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Choroy 01/14/2026 (Wed) 14:24:05 No. 3514
Racismo sagrado: cuando Jesús humilla a una mujer extranjera El episodio de la mujer sirofenicia (Marcos 7:24-30 // Mateo 15:21-28) es uno de los pasajes más incómodos de los evangelios, precisamente porque el Jesús edulcorado de la predicación moderna no sobrevive a este texto. Aquí Jesús no aparece como maestro universal del amor, sino como judío sectario, etnocéntrico y excluyente, que reproduce sin pudor los prejuicios religiosos de su entorno. Cuando la mujer —extranjera, no judía, doblemente marginal— le pide ayuda, Jesús responde: “Deja que primero se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos”. El término griego kynárion es a menudo suavizado por los apologistas como “perrito”, en diminutivo, como si eso neutralizara la carga del insulto. Es una maniobra deshonesta. En el judaísmo del siglo I, llamar “perro” a los gentiles no era una metáfora inocente: era un insulto religioso estándar, profundamente despectivo. El diminutivo no lo vuelve cariñoso; lo vuelve condescendiente. Es el lenguaje del amo, no del igual. El esquema es brutalmente claro: Los “hijos” → Israel El pan → los beneficios del Reino Los “perros” → los no judíos No hay ambigüedad simbólica. Jesús establece una jerarquía étnico-religiosa explícita: unos merecen, otros no. Unos tienen prioridad ontológica; otros deben conformarse con las sobras. Esto no es universalismo; es chauvinismo religioso. La mujer, en un acto extraordinario de dignidad intelectual, acepta el marco humillante y lo subvierte: “Sí, Señor, pero aun los perritos comen de las migajas…” Es solo después de esta sumisión discursiva —después de aceptar su lugar inferior en la jerarquía— que Jesús concede el milagro. No porque ella tenga derecho, no porque su hija lo merezca, sino porque se ha colocado correctamente dentro del sistema de exclusión. Éticamente, esto es devastador. Aquí Jesús no rompe el prejuicio: lo confirma. No dice “me equivoqué”. No dice “no hay judío ni griego”. Dice, en esencia: has aceptado tu lugar, ahora recibirás algo. Eso no es compasión; es paternalismo etnocéntrico. Este pasaje desarma por completo la idea de que Jesús fue desde el inicio un predicador del universalismo. Al contrario: su misión está claramente delimitada. Él mismo lo dice en Mateo: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Los gentiles no son sujetos plenos del mensaje; son excepciones toleradas, beneficiarios secundarios. El universalismo cristiano no viene de Jesús: viene después, cuando el fracaso del mesianismo judío obliga al movimiento a reinventarse para sobrevivir en el mundo grecorromano. Pablo corrige lo que Jesús nunca pretendió corregir. Desde una evaluación ética contemporánea, el episodio es indefendible. Jesús actúa con: Discriminación religiosa (prioridad exclusiva a su grupo), Xenofobia (rechazo inicial por origen), Lenguaje deshumanizante (animalización simbólica), Prejuicio moral heredado, no cuestionado. Nada de esto se disuelve diciendo “era su contexto”. Precisamente ahí está el problema: Jesús no trasciende su contexto, lo reproduce. Y un modelo moral que necesita excusas históricas para no parecer injusto ya ha fallado como modelo universal. La teología posterior intentó convertir esta escena en una “lección de humildad” o una “prueba de fe”. Es una reinterpretación desesperada. El texto no muestra pedagogía elevada, sino fricción real, incomodidad, humanidad cruda… y prejuicio. Desmitologizar a Jesús implica aceptar esto: no todo lo que dijo fue moralmente ejemplar, no todo lo que hizo fue éticamente superior, y no todo lo que se sacralizó merece seguir siéndolo. Este episodio no revela a un salvador universal adelantado a su tiempo, sino a un predicador judío del siglo I, limitado por su horizonte cultural, que habló primero para los suyos y relegó a los demás al borde del plato. Y eso, por incómodo que sea, está en los textos.
>>3514 > Poner a tus familiares como prioridad antes que a extraños. Y eso no es éticamente superior por?
>>3515 Por arbitrario
>>3516 No es arbitrario, porque los vínculos sanquíneos son objetivos

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