No tiene nada de malo en sí considerar al público occidental (a fin de cuentas lo que les importa a las empresas es vender de manera global), el problema es cuando enfocas tu esfuerzo en darles en el gusto a un público que NO JUEGA JUEGUITOS: un grupo de gente bien ruidosa en internet, buena para llorar y exigir que cambien, quiten y agreguen cosas a los juegos pero a la hora de comprar uno brillan por su ausencia.