Conocí una mapuche feminista, que era sutra como ella sola. Era más joven que yo (ella tenía 22 y yo 37 en aquel entonces) y se me acercó y toreó para que la culiara y moqueara, a pesar que yo soy más feo que pegarle a la abuelita. Asumo se habrá sentido atraída a mi tremenda corneta, porque no tengo nada más bueno. Buena para la cama la chica, me dejó abrirle el chico y moquearle el morado sin ningún problema.