Iban dos espermatozoides corriendo en busca del óvulo. Mientras avanzaban en esa carrera, uno le dice al otro:
-No puedo esperar a nacer y crecer, igual que mi papá, para convertirme en un hombre católico de derecha, votante de Johannes Kaiser, defensor de la libertad y de los valores tradicionales de la familia.
De pronto, un espermatozoide que venía a su lado gritó:
-¡Esperen, esperen! ¡Por favor, presten atención!
Todos los demás dejaron de correr y se volvieron hacia él, tratando de entender qué ocurría.
El espermatozoide respiró profundamente y dijo:
-Creo que esto no es un útero...
Miró a su alrededor.
-¡Conchetumadre, hueón! ¡Estamos adentro del recto de un niño de 7 años!