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Yo quiero mucho a mis vecinos Venezolanos. Acá donde vivo hay mucho negrito y me cautiva mucho como se expresan.
Te cuento una anecdota que tuve con uno de ellos:
Estaba llegando a mi casa luego de la u cuando me encuentro con un tal Jairo. Yo a él nunca lo habré visto en en el tiempo que llevaba viviendo, pero el sí. Resulta que yo nunca he sido un tipo varonil, a causa de problemas hormonales en mi pubertad, yo tengo un físico bastante afeminado; Baja estatura, piel lisa, hombros angostos y caderas amplias. Me solían hacer harto bullying en el colegio, pero eso no viene al caso. Don Jairo, se me acerca por una wea X, el loco quería iniciarme conversa y tal pero yo no estaba interesado en conversar con él, hasta que noto de reojo como le palpitaba la verga.
A mí me gustan las mujeres, nunca tuve inclinaciones de ningún tipo con gente de mi mismo género, pero cuando noté que su palpitante y gordo pene (estimo que de más de 20 centimetros), perdí totalmente la compostura; Empecé a sentir una sensación muy extraña en mi vientre, como lo mismo que se siente cuanto te sientes nervioso pero concentrado en algún lugar cerca de mi pelvis; Mis piernas empezaron a temblar; Mi corazón se aceleró.
No recuerdo cómo, ni cuándo. Estabamos en mi pieza besándonos como animales en mi pieza, estaba completamente hipnotizado. El hecho de que el fuera un hombre mayor (de al menos 40 años) no me importaba, su virilidad me poseía, en ese momento lo único que pensaba en como me iba a penetrar apenas yo me sacara mis shorts. Me bajé mis shorts y le supliqué que me la metiera fuerte y sin lubricante, anres de que lo supiera, sus casi 30 centimetros de carne estaban rompiendo las paredes de mi cavidad anal, en un frenético "mete y saca". Ese día comí mucho en la U, así que cada vez que sacaba el pene salía un hedor asqueroso de mierda y de pene que o se ha lavado apropiadamente.
Fue tanto el éxtasis que no pude evitar cagarme en el acto. Él obviamente se enojó conmigo, me tomó con sus fuertes brazos, me dió vuelta y me metió el pico en la boca; Un pico asqueroso, tapizado en mierda, que me obligó a tragar y a saborear. La saliva, el liquido que le salía por la uretra cada vez que lo succionaba y la mierda, hacieron que mi pene (chico, como ustedes podrán entender) se viniera a chorros. En unos segundos, el hombre me acabó en la garganta.
Años han pasado de esa convulsionante tarde. Me fuí a vivir con mi polola hace unos meses en un depa en Recoleta, estamos esperando a un hijo que nacerá ya en febrero. Suelo preguntarme qué será de Don Jairo, cuando me acuesto con mi polola, pienso que el ser que me acompaña no es la mujer que amo; Sino una bestia de 2 metros y de tez oscura; peludo y oloroso; violento y fuerte; pero por sobre todas las cosas, amoroso y tierno.