El clima es simplemente lo que el planeta como ser vivo porque los planetas están vivos, produce. El problema parte cuando creemos que las estaciones del año existen como algo real y fijo, cuando en verdad son solo nombres y fechas arbitrarias que inventó el ser humano para ordenar el tiempo. Primavera, verano, otoño, invierno: categorías mentales, no leyes del universo.
Entonces, cuando pasa algo que “no corresponde” a la estación, el error no está en el fenómeno, sino en nuestra necesidad de encajarlo a la fuerza en un esquema humano. La naturaleza no está fallando: somos nosotros los que nos negamos a aceptar que esas estaciones no existen fuera de nuestro propio ideario. Con la matemática pasa algo parecido. Da un poco de risa ver a gente que cree ciegamente en los numeritos, como si no fueran también una invención humana, una herramienta para describir la realidad, no la realidad misma. Después ocurre un evento cósmico o natural que se sale del modelo, que no cuadra con las fórmulas, y de inmediato entran en crisis porque “no da”, porque no calza con lo que el papel dice.
Pero tienes que tener al menos un doctorado en ciencias sociales para poder discutir de tú a tú conmigo.