Es la última candidatura para costear los gastos de su funeral y sepultura perpetua en el parque del recuerdo, un buen cajón y una placa de marmol con su nombre.
Dejará el efectivo en un sobre y una carta escrita a mano con su última voluntad pero la encontrará su hermana, esta la leerá, verá la plata y hará como que no la leyó, se guardará los 5-6 millones que dejó Artés y como la familia de este no tiene plata para un funeral grande, optarán por una tumba humilde, el ataúd más barato, lo dejarán en una tumba en el cementerio general, con un nombre escrito con plumón, una sepultura que será ocupada por otro ataúd en 8 o 10 años.