>>50688
La verdad es que tengo en tan alta estima el don de haber descubierto en sí mismo el valor de la facultad de contemplar, que, muy honestamente te digo, estoy totalmente de acuerdo con eso.
Pero, sin perjuicio de lo anterior, creo que fornicar de una manera bien hecha es algo que sería triste que se pasara de largo de la experiencia personal de cada uno.
A mí me gustaría haber atracado como bombo en fiesta y diciendo esto mientras le pego con los nudillos a la mesa para demostrar que hay que darles como caja a estas mujeres con tanta carne voluptuosa y suave, deliciosas por completo, hediondas a zorra aún si se bañaron y un largo etcétera de virtudes que hacen que a uno se le salga todo lo simio que lleva dentro, desde los dieciséis hasta los treinta y tres y luego de eso para ahorrarse cachos no tener más relaciones con nadie salvo si se te da la ocasión de chantarle el paté a una pendejita que sea bien joven razón por la cual sabrás que la harás cagar y la dejarás marcada de por vida y si uno no hace deporte y se le baja la erección, zamparse veinticinco miligramos del Disilden del doctor Simi porque lo he probado y queda tan duro el manguaco que se siente más que bien. Pero las minas después de cierta edad ya son puras mañas, hay que ponerla siendo joven, máxime que la macroeconomía anda por ahí no más como para andarse dando el gusto teniendo polola, las que deslucen las relaciones sexuales a un hábito repetitivo como quien de repente uno dijera que su plato favorito son los ravioles y empezaras a almorzar ravioles todos los días como si fuera el infierno del Homero Simpson con las rosquillas y más encima te quitan tiempo para las aficiones espiritualmente mucho más elevadas que andar poniéndola. Si a fin de cuentas hasta los perros la ponen o tienen hijos. No quiero ponerme muy filosófico hoy día así que no sigo.