/de/ - Delirios

Mode: Reply
Name
Subject
Message

Max message length: 4096

Opciones
Files
E-mail
Password

(used to delete files and postings)

Misc

Remember to follow the rules


79.03 KB, 733x1024
Amor griego Bandanon Delirante 08/21/2026 (Fri) 16:19:26 a566c3 No. 54005
¿Por que los judios nos quitaron esto y se lo guardan para ellos?
75%Lo haría
25%No tengo testosterona
Votos: 8
Para que veas la hipocresía de los poderosos. Hacen las mismas cosas que criminalizan para el hombre común.
>amor de primera categoría (amor natural) Reservado para judíos, multimillonarios y líderes mundiales <amor de segunda categoría (maracas viejas y usadas, hombres mutilados) Para el resto de la gente. <amor de tercera categoría (IA, escorts, celebridades) Para los fracasados.
Maricón y pedófilo, tremenda combinación.
>>54005 Lo pasaban bien los griegos.
>>54009 Ese pequeño gesto hacia que se defiendan con lazos que van mas alla de la amistad y luchen con ganas para proteger a los suyos.
>>54019 >Placa de mármol, toscamente trabajada. Ática, finales del siglo VI a. C. Tres hexámetros dactílicos. El epigrama relata un caso de amor pederástico: Gnatio pronunció el juramento que se menciona probablemente en presencia de su amado, como prueba de su amor. A su muerte, seguramente en combate, el muchacho, cuyo nombre se omite, erigió la estela en su memoria. >GNATIO, SIEMPRE ESFORZADO >En este lugar un hombre por amor a un mozo juró marchar al combate y a la luctuosa batalla. A Gnatio, cuya vida acabó [en la guerra], del demo de Hereadas, estoy dedicado.
>>54009 >>54019 Literal los unicos que hacian la de maracos eran los cuicos griegos y lo hacian conceptualmente por una dinámica de opresión no en broma, ni siquiera era de ser maraco, era tal cual "soy hombre basao culeo, tú erís maraco te culeo y eris mina"; los pasivos estaban al mismo nivel que las minas y como minas que eran si te los culeabas no eras maraco porque los maracos culean con hombres no con minas, y los cuicos que "educaban" a los pendejos eran el simil de la elite cuica pederasta de cualquier cultura con un grupo de poder cerrado, como nos pasó acá con los curas o como pasa con las sectas.
>>54005 NUNCA DEJARÁS DE SER SUBHUMANO, PEPINO
>>54032 Culiao mentiroso, las mujeres eran inferiores a cualquier hombre, ya sea macho o wekereke
>>54032 >los unicos que hacian la de maracos eran los cuicos griegos Fuentes: INEXISTENTES. ¿Por qué los zurdos son tan mentirosos?
21.37 KB, 320x318
There is no evidence that homosexuality was universally recognized ... The Greeks never "canonized" the physical act of sodomy ... With a more detailed analysis, the widespread practice of ridicule and aversion to homosexuals becomes apparent. (Karlen 1977, p. 33, 35). Of those who indulged in passion, no one was more disgusted than the class of sexual degenerates known as katapugons or kinaidoi (Davidson 1998, p. 167). The image of kineidos was absolutely negative ... (Clark 2008, p. 22). Kineidos was perceived as a repulsive person, a pervert in both public and sexual terms (King in porter 1994, p. 30). [ancient Greeks believed that] anal-genital penetration between adult men was unacceptable ... associated with obscenity and rudeness (Keuls 1995, p. 291, 299). [The ancient Greeks believed that] a man who likes to be anally penetrated by another man is a pervert, a source of potential social unrest (Thorton 1997, p. 105). Anal-genital penetration was considered humiliating and disgusting. They were called euryproktoi - literally "wide anus" (Garrison 2000, p. 161). The views in Athens on an adult man who allowed himself to be in a passive role in genital-anal penetration were absolutely negative. Such a person was regarded as a potential spy and enemy of the state, since he had already betrayed his own nature and, therefore, was able to betray the whole society ... ” (Dover 1978, p. 20).
92.61 KB, 906x1280
193.30 KB, 1920x1080
>>54019 >>54025 >Había cierto Epístenes de Olinto, pederasta, que al ver que un hermoso niño, apenas adolescente, que llevaba un escudo, estaba a punto de morir, corrió al encuentro de Jenofonte y le suplicó que ayudara al hermoso niño. Se acercó Jenofonte a Seutes y le pidió que no matara al niño, y le explicó las aficiones de Epístenes, y que en cierta ocasión había reclutado una compañía sin atender a otra cosa que no fuera la belleza de sus hombres, y que con ellos se comportaba como un valiente. Seutes preguntó: «¿Estarías dispuesto, Epístenes, a morir por él?» Ofreció su cuello Epístenes y dijo: «Hiere, si lo ordena el niño y a ver si tiene intención de darme las gracias.» Seutes preguntó al niño si mataba a Epístenes en su lugar. No lo consintió el muchacho, sino que le suplicaba que perdonase a los dos. Entonces, Epístenes abrazó al niño y dijo: «Es hora, Seutes, de que tú luches abiertamente conmigo por él, pues yo no soltaré al niño.» Seutes se echó a reir y zanjó la cuestión.
>>54049 Siempre sales arrancando cuando te mencionan que Platón en El Banquete escribe de forma explícita sobre la homosexualidad. Tu copypaste es sobre negar una validación universal a la homosexualidad, algo que nadie ha afirmado jamás.
>>54053 >Siempre sales [delirios] No, que alguien escriba sobre algo no lo hace automáticamente aceptado por la sociedad, de la misma manera que hoy en día alguien escribiendo sobre pederastia no hace la pederastia algo aceptado por la sociedad. >Tu copypaste es sobre [delirios] No, habla claramente en las siguientes lineas sobre la imagen de los homosexuales en la sociedad griega. Una imagen negativa en todas las lineas, que convenientemente ignoras.
>>54054 Entonces volvemos a ignorar a Platón. Dale, sigamos moviendo el arco.
>>54055 Entonces volvemos a ignorar a todos los historiadores. Dale, sigamos moviendo el arco.
491.59 KB, 777x949
>>54032 >Y en los amores con muchachos todavía goza el tirano de muchos menos placeres que en los que tienden a la procreación. En efecto, todos sabemos, pienso yo, que lo carnal proporciona un placer muy señalado cuando va unido al amor; pero el amor es con mucho lo que menos suele albergarse en el tirano, pues el amor no encuentra gozo en el anhelo de lo que está a su alcance, sino en el de aquello que se espera, y del mismo modo que no disfrutaría de la bebida aquel que ignorase lo que es la sed, así también el que no conoce el amor es desconocedor de los más dulces placeres.» >Así dijo Hierón; y Simónides, sonriendo, exclamó: >«¿Cómo dices, oh, Hierón? ¿Afirmas que no se da en el tirano el amor de los muchachos? ¿Y cómo es—dijo—que tú amas a Daíloco, a quien designan como el más hermoso de todos?» >«Sí, ¡por Zeus!—dijo—, pero lo que yo sobre todo deseo, ¡oh, Simónides!, no es aquello que parece estar en poder mío el obtener de él, sino lo que es menos propio del tirano que de nadie el conseguir. Porque yo amo en Daíloco lo que tal vez obligue a los hombres la naturaleza a solicitar de quienes son bellos; pero eso que yo aspiro a lograr, deseo muy de veras obtenerlo amistosamente y de grado por su parte, y el tomárselo por la fuerza creo que me resultaría aun menos deseable que el hacerme daño a mí mismo. Pues así como considero que no hay nada más delicioso que conquistar algo a los enemigos contra su voluntad, creo, en cambio, que los favores de los mancebos resultan más dulces cuando son concedidos de grado. Y así, cuando hay correspondencia en el amor son placenteros los cruces de miradas; placenteras, las preguntas; placenteras, las respuestas; sumamente placenteras, en fin, y avivadoras del amor incluso las querellas y disensiones. Pero el disfrutar de los muchachos por la fuerza—dijo—, me parece a mí que se asemeja al pillaje más que al amor. Y aún, el depredador halla por lo menos algún placer en la ganancia y en el disgusto de su enemigo; pero el gozar molestando a aquel a quien se ama, y besar a quien nos odia y tocar al que se enoja, ¿cómo no va a ser esta una situación desagradable y penosa? Y además, el particular, cuando su amado cede en algo, tiene en seguida una prueba de que se le complace por amor, y es que conoce que no hay nada que fuerce al otro a servirle, mientras que el tirano jamás puede estar seguro de que es amado, pues sabemos que quienes ceden por temor suelen imitar lo mejor que pueden las atenciones de los amantes. Además no hay nadie que dé lugar a más conjuras contra los tiranos que aquellos que más fingen amarles.»

Delete
Report