Chile y Argentina podrían perfectamente ser un solo país. A lo mucho el acento nos diferencia pero tampoco es que el santiaguino y el huaso hablen igual así como allá el cordobés y el bonaerense suenan distintos.
Pero nos tiraron banderitas para dividirnos, así el chileno empatiza con la oligarquía chilena y el argentino empatiza con la oligarquía argentina cuando en lo material tanto el pueblo chileno como el pueblo argentino están condenados a un destino común.