Trump no quería atacar Venezuela porque eso habría sido un desastre para la imagen internacional de Estados Unidos. Tampoco tenían claro cómo iba a reaccionar el resto de los países de la región. De hecho, durante bastante tiempo existió la preocupación de que varios gobiernos latinoamericanos, aunque no apoyaran militarmente a Venezuela, sí respondieran dificultando las relaciones comerciales o diplomáticas con EE. UU. a modo de "castigo" por agredir a Venezuela.
Además, otro de los peores escenarios para el Departamento de Estado era provocar un colapso del Estado venezolano. La experiencia de Irak seguía muy presente: una intervención podía terminar fragmentando el país y convirtiéndolo en un territorio disputado por distintos grupos armados, con consecuencias impredecibles para toda la región. Dentro del Partido Republicano tampoco había una postura única. El sector más moderado, representado por figuras como J. D. Vance, era reticente a una intervención militar directa. de cualquier tipo, mientras que el ala más dura, donde suele ubicarse Marco Rubio, defendía una línea mucho más agresiva frente al gobierno de Maduro, capturarlo, matarlo o "boots on the ground".
Trump habría intentado primero una salida negociada, ofreciendo un acuerdo extremadamente favorable para Maduro: hacer la vista gorda respecto de sus crímenes (narcotráfico y terrorismo), permitirle abandonar el poder con su patrimonio y exiliarse en un país donde la influencia de EE.UU. fuera limitada, inicialmente se habría considerado Turquía y posteriormente Bielorrusia como posibles destinos.
Recordemos que el mismo Lukashenko en una entrevista pocos días antes de la captura de Maduro había insinuado que él había ofrecido su país como destino para el asilo de Maduro pero él sabía que Maduro era un tipo duro y que no iba a esconderse.
Hacia finales de 2025, la situación se habría estancado. La operación en el Caribe llevaba meses sin producir resultados decisivos: se seguían interceptando y destruyendo narcolanchas, pero mantener una fuerza naval de gran tamaño, incluyendo una flota anfibia y miles de efectivos, parecía desproporcionado para ese tipo de operaciones.
En ese contexto se produciría el punto de quiebre. A pesar del ultimátum, Maduro seguiría apareciendo en televisión con normalidad, incluso participando en actos públicos y bailes transmitidos por cadenas internacionales. Desde la perspectiva de Trump, eso sería una señal de que no estaba tomando en serio ni la oferta de salida ni la presencia de una fuerza militar frente a las costas venezolanas, que incluso superaba en tamaño a la utilizada durante la invasión de Panamá. Maduro habría intentado contactar a Trump pocos días antes de que se ejecutara la operación, pero para entonces la decisión ya estaría tomada. La orden de captura ya existía y había sido ensayada con anterioridad. El ala más moderada del Partido Republicano pensaba que nunca sería necesario llegar a ese punto, porque esperaba que Maduro aceptara exiliarse y que la transición pudiera concretarse con él fuera del país, lo que en parte se cumplió pero con Maduro fuera del país en una cárcel Nueva York, el ala dura del Partido Republicano obviamente celebró la captura de Maduro y el despliegue de poder, porque era devolverle esa posición de "yo mando acá y hago lo que quiero" a los países de la región que incluso reaccionaron mejor de lo que esperaba EEUU en sus predicciones más favorables, Rubio no esperaba que la región hiciera como que el bombardeo de Caracas y la captura de Maduro nunca pasó.
Gran parte de lo que escribí está explicado acá, es información pública y respaldada, nada me lo saco del culo:
https://www.youtube.com/watch?v=Ln0Z771l3us | EN VIVO Marco Rubio testifica en comité del Senado sobre operación capturar a Maduro | USA EN VIVO 🔴 |
El Mundo en VIVO |
| Views: 42,074 - 28/01/2026 |
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