Es muy cierto en que ser chileno es una etnonacionalidad: es ser indígena pero con una fuerte tendencia a comportamientos y gustos simios tropicales, pero sin la suficiente valentía para llevar a cabo parte de ellos. De ahí el tan común tirar unos insultos cumas, de origen mapuche o de copia a los blancos del Río de la Plata, al final de una cola, de forma inteligible porque el indio no quiere que lo escuchen y porque no sabe hablar, hacia alguien que se coló.
El indio haría cualquier bestialidad tropical posible, pero su actitud GRIS, o sea, ser apocado, cobarde, individualista, pasivo, invisible e intrascendente (no por ser un sujeto "de bien"), lo lleva en los genes, aunque de a poco los pendejos chilenos, en base al bullying que les hacen en sus propios basurales humanos educativos (liceos) los BBC, están forzándose a parecer y comportarse totalmente como caribeños, y no solo soñarlo o simularlo con canciones y videoclips de trap de 100 mil visitas anuales que solo ven otros indios australes.