¿Por qué a algunos muchos nos gustan tanto Monster High?
¿Tiene que ver con la forma en que fuimos criados?
Para muchos que crecimos en los 90s, la infancia estuvo marcada por una crianza bastante rígida, punitiva y muy marcada por roles de género. Había cosas "para niños" y cosas "para niñas", y salirse de esa línea no solo era raro, sino que muchas veces era mal visto. Era tan delirante esa época que hasta colores como el rosado y celeste eran atribuibles a un género.
Las Barbies, por ejemplo, eran prácticamente un tabú para los niños. La sola idea de que un niño quisiera una podía generar burlas o incluso castigo. En consecuencia, muchos crecimos jugando exclusivamente con soldados, autos o armas de juguete, no necesariamente porque fuera lo único que nos interesaba, sino porque era lo socialmente permitido pero eso no significa que no existiera curiosidad o interés por ese otro tipo de juguetes. Quizás no era algo que se expresara abiertamente, pero estaba ahí, reprimido o simplemente ignorado.
Entonces, cuando aparecen líneas como Monster High, ocurre algo interesante: ya no se perciben como el mismo símbolo tradicional asociado a Barbie. Tienen una estética más oscura, más excéntrica, más alternativa. De alguna manera, funcionan como un punto intermedio: siguen siendo muñecas, pero con una identidad que rompe con lo clásico y lo normativo.
Para algunos hombres, esto puede sentirse como una forma tardía de explorar algo que en su momento estuvo prohibido. No necesariamente desde la nostalgia directa, sino desde una mezcla de curiosidad, estética y libertad que antes no existía, es como permitir que tu pareja (mujer) te practique sexo anal porque la sexualidad masculina fue reprimida en las sociedades modernas pero en la posmodernidad actual vivimos el florecer de la exploración sexual masculina, aceptar transversalmente que el ano de un hombre igual es un punto de placer, culposo para los más conservadores pero placer carnal al fin y al cabo.