Sí y eso me creó un fetiche.
No, no sufro de coprofagia. Lo que ocurre es que cuando le hago sexo anal a una minita, no me siento satisfecho hasta que le taladro el chico y siento el hedor dulzón y putrefacto de su mierda.
Además, luego de moquearlas por el chico Julio, las obligo a lavarme la pichula en el lavamanos, mientras les corro mano y las pajeo.