Es el instinto de supervivencia que evita que nos hagamos daño a nosotros mismos. Piensa en los que se quitan la vida colgándose, incluso teniendo el deseo de morir sus cuerpos instintivamente patalean intentando zafarse de aquello que los está asfixiando. No es tan sencillo suicidarse, ni siquiera pegándote un tiro porque incluso con ese método tu cuerpo inevitablemente va a titubear unos segundos en apretar el gatillo.