Allí se habrían encontrado con Manuel Orellana, conocido como “El #Chino”, y los tres decidieron extender el carrete rumbo a las Termas del Valle de Colina, en el Cajón del Maipo.
No era un paseo corto. Desde la discoteca hasta ese sector hay más de 115 kilómetros y un trayecto que puede superar las dos horas y media en automóvil. Además, la Ruta G-25 ya tenía restricciones debido al sistema frontal que se aproximaba a la zona cordillerana.
El vehículo tampoco era el más adecuado para enfrentar las condiciones en donde el temporal terminó aislando completamente al grupo en la alta montaña por alrededor de seis días.
Mientras familiares denunciaban la desaparición de las dos mujeres y la PDI desplegaba un amplio operativo de búsqueda, comenzó a instalarse otra interrogante: ¿cuál era la relación con el hombre que las acompañaba?
Las dudas crecieron cuando trascendió que el automóvil mantenía un encargo por robo debido a un conflicto derivado de su compra y que Orellana registraba antecedentes por conducción en estado de ebriedad y un robo en bien nacional de uso público.
Con ese escenario, las sospechas comenzaron a multiplicarse. Incluso llegaron a circular versiones que apuntaban a que las jóvenes apenas conocían a “El Chino” y que él podría haber tenido algún grado de responsabilidad en su desaparición.
Pero el rescate cambió por completo el panorama.