Capítulo VI: Falta de regularidad (1949)
La vigésimo primera edición del Campeonato Sudamericano, disputada en Brasil entre el 3 de abril y el 8 de mayo de 1949, fue otro traspié para la Roja. Ocho selecciones —Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay— participaron del certamen. Argentina, por su parte, se retiró del torneo debido a diferencias con la dirigencia del fútbol brasileño. Chile llegaba con una plantilla bastante similar a la edición anterior pero que también mostraba signos de desgaste.
El debut chileno fue un presagio de lo que vendría. Bolivia, un equipo que históricamente había sido el rival más débil del continente, se impuso por 3-2 en un partido que evidenció las fragilidades defensivas de la Roja. Fernando Riera abrió el marcador a los 30 minutos, pero Bolivia dio vuelta el partido con goles de Ugarte, Godoy y Gutiérrez.
El segundo partido fue contra el anfitrión Brasil, que ya comenzaba a mostrar su poderío. Zizinho abrió el marcador a los 20 minutos. Chile logró empatar, pero un gol tardío de los cariocas selló la derrota por 2-1.
El tercer partido fue la única luz en medio de la tormenta. Chile se impuso a Ecuador por 1-0 con un gol de Carlos Rojas a los 4 minutos. Fue una victoria trabajada, que devolvió algo de confianza al equipo, pero que no ocultaba la falta de contundencia en ataque.
El cuarto partido fue un empate ante Colombia, un equipo que había perdido todos sus partidos hasta entonces. Chile se adelantó con un gol de Pedro Hugo López a los 8 minutos, pero Colombia empató a los 56 minutos. El 1-1 final fue un resultado que supo a derrota.
El quinto partido fue un golpe de realidad. Paraguay, que sería subcampeón del torneo, se impuso por 4-2 en un partido que evidenció todas las carencias de la Roja. Atilio Cremaschi y Ulises Ramos anotaron los goles chilenos, pero Paraguay fue superior en todas las líneas.
El sexto partido fue el más doloroso. Perú, que venía de golear a Bolivia, se impuso por 3-0 en un partido que fue un monólogo de los incaicos. Alfredo Mosquera, con dos goles, y Félix Castillo sellaron la goleada. Chile, sin respuestas, se hundía en el fondo de la tabla.
El cierre del torneo fue una victoria ante Uruguay, que llegaba con las mismas dudas que Chile. Raimundo Infante, con dos goles —uno de penal—, y Atilio Cremaschi anotaron los tantos chilenos. Fue una victoria que maquillaba una campaña mediocre, pero que no alcanzaba para borrar la sensación de que el equipo había perdido su rumbo.
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