>>49684
Le encuentro razón pero no me gusta que esa opinión lleva al efecto de rebajar desde la pelea, que es de simios barra brava, hasta la discusión de ética, filosofía política y Derecho. Encuentro infame que familiares queden enojados al terminar una conversación donde cada uno defiende a parlamentarios o personeros del gobierno que vio en la tele y que no conoce presencialmente. Pero entonces el problema, en este caso, no es de los políticos, sino del control de impulsos y del resentimiento. AHORA BIEN, anda a coordinar a todos los que se piquen en una sobremesa para que se moderen en la conversación...
Pareciéndome un despropósito cuando escucho a alguien "que sabe mucho" de la coyuntura política y no pertenece a ningún partido ni organización afín (por ejemplo, el otro día un viejito en una once a la que me invitaron, que no paraba de hablar "de política", se jactaba de que veía el CNN todo el día), supuestamente es bueno saber de ética, filosofía política y Derecho. Pero casi nadie lee, entre otras cosas porque son costumbres de personas cultas y que no sirven para mucho entonces ni siquiera hay una justificación excluyente para recomendar leer, y en una discusión "de política", si se sacan una opinión demasiado buena y con fundamento teórico, los demás no pescan y se acaba la conversa.
Sin embargo, meterse convencido a un partido es como meterse a una bolsa de empleo con catalizador, así que tampoco es de tan inmaduro como dice el aludido.