No tiene nada de malo ser estokero y pagar por culiar: tienes una necesidad, una demanda y hay hombres y mujeres dispuestos a ofrecer su cuerpo y tiempo para saciar tal demanda, me parece un trato justo entre dos personas adultas que saben lo que hacen. Lo que sí encuentro triste es ser putero y creerse bacán por eso, es como creerme campeón y experto en artes marciales cuando le pago a mis rivales para que pierdan ante mí.